martes, 31 de marzo de 2009

Me gustan los martes

Descerebrados

La columna de este martes está dedicada a todos aquellos árbitros agredidos durante esta semana en los terrenos de juego. Creo que ésta es una jornada propicia para llevar a cabo una profunda reflexión que nos lleve a pensar que está pasando en el mundo del fútbol. Parece claro que no hay varitas mágicas de por medio que puedan solucionar esta problemática, pero sí habrá que exigir que por lo menos los agresores sean debidamente identificados y sancionados.

Veíamos el domingo una noticia recogida en los medios de comunicación que hablaba de la agresión sufrida por un colegiado de 17 años que actuaba como árbitro asistente en un partido de Primera Regional en Málaga. Al parecer, uno de los aficionados que se colocaron detrás de él le golpeó gravemente con su paraguas provocándole varias contusiones que le llevaron de cabeza a un centro médico.

Eso es lo que se ha publicado, pero seguro que ha habido muchísimas más historias que no han salido a la luz y que han ocurrido en las diferentes provincias. Yo hablaré de la mía: dos agresiones físicas y una verbal grave, además de una pelea entre aficionados. Explico.

Al igual que en el caso malagueño, el paraguas fue también el arma utilizado en una pelea que se produjo el pasado sábado en un partido de... ¡alevines!. Los jugadores asistieron estupefactos a una pelea entre varios aficionados de uno y otro equipo en la que tuvo que mediar la Ertzaintza. El peor parado fue un aficionado de 17 años que recibió un buen puñetazo. La suerte ha querido que estos dos equipos se vuelvan a enfrentar este sábado, ya que deben jugar un partido que tenían aplazado por el temporal. La cordura debe imperar.

En lo que se refiere a los árbitros, comentar que en dos encuentros de Segunda Regional se produjeron dos agresiones hacia dicha figura. Un cabezazo y un rodillazo que no provocaron demasiadas secuelas en los colegiados pero que no hace más que demostrar que en el mundo del fútbol se mueve mucho descerebrado.

Respecto a la agresión verbal, fue realizada por el presidente de un club de la División de Honor Territorial, la categoría inmediatamente anterior a la Tercera División. Al parecer el presunto autor de los hechos esperó a los árbitros en el parking y allí les amenazó gravemente. La Ertzaintza también tuvo que hacer aparición y al pedirle la identificación al presunto agresor, éste se negó y acabó en comisaría.

Son muchos actos que se repiten por desgracia todas las temporadas y que experimentan un notable aumento según va finalizando la temporada. No está todo comentado, así que respecto a las soluciones, habrá un "Continuará". Mis sinceros apoyos para estos compañeros.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No tenia ni idea de lo ocurrido en el partido de alevines, verdaderamente es una vergüenza si cabe aún mas grave que lo otro, que unos niños tengan que presenciar eso es indignante.